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lunes, 17 de noviembre de 2008

Un lunes

He llegado a casa como a las 11, estuve en la calle con un amigo, congelándonos como idiotas pero riéndonos como idiotas, también. Maldito lunes, tan largo y cansino.

Odio a las tías que se echan perfumes de marcas cursis accesibles con olores repipis como a chicle o caramelo y que me atormentan en el bus. Creo que no odio más cosas por hoy, y en cuanto a amar... qué amo hoy? Mmmh, no sé, se me ha olvidado... qué era?

3 comentarios:

Blanca Oraa dijo...

Me he quedado intrigada sobre lo que amas...

Mon dijo...

Amas mi calculadora mental patológica, evidentemente jaja

Pasando al tema del odio: si, también odio los perfumes que inevitablemente se cuelan en tu espacio vital a quitarte el oxígeno. Y odio a las personas que se los echan para ir a lugares cerrados.

Todavía recuerdo a cierto personaje y su olor a vainilla, puaj!

EL DOCTOR BARRETT dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con esa apreciación. Odio esos perfumes baratos comprados en el mercadillo, que te dan dolor de cabeza. ¿Dónde quedan esos perfumes leves y evocadores?