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miércoles, 25 de marzo de 2009

Vete a tu casa!

La gente es tan fijona. Están siempre fijándose en cada mínimo detalle, cada mínimo cambio del aspecto de los demás. Son tan poco considerados entre ellos mismos que a veces me sorprende que seres tan mediocres puedan ser tan despiadados y hacer análisis tan elaborados de fijación.
Ellos, por su parte, se esmeran en no cambiar nunca, en cuidar cada mínimo detalle para que nadie se fije en ellos (al menos no con la intención de juzgarles).
Se esmeran en que nadie les juzgue tanto por su aspecto como por su comportamiento, creen que siguen patrones universalmente aceptados (que con el tiempo van integrando mejor) que les salvarán del juicio. Igualmente se esmeran en que nunca les pase nada, en que nunca pase nada por algo que hayan hecho. Se esmeran en no llevar nunca una discusión mas allá del colegueo, en no enfadarse nunca con nadie, en hablar con todo el mundo y no hacer distinciones, o al menos que eso parezca. Y se preocupan de hacerselo saber a todo el mundo "Oye, esta es mi postura, soy una persona legal, equilibrada, razonable y con principios, no hay juicio posible hacia mi persona, así que pierdes el tiempo!". Aunque me de cuenta de esto, hay días en los que nada puede evitar que me sienta una malísima persona.
Tragicómico, como siempre, Javiera.

También estoy cabreada con los profesores otra vez, con esa figura de hombre occidental de disertaciones infinitas, lineales, egocéntricas, disfuncionales e insoportables. Cállese señor, estructure su discurso, déle sentido, váyase a su casa y replantéese su vida y su lugar en el universo, que es muy insignificante, recuerdélo.
Tenía una profesora el año pasado, una mujer mayor de conocimiento infinito cual elfo sabio místico. La tía estaba claro que sabía infinidad de cosas y que tenía mucha experiencia, y por lo tanto no pocas anécdotas que contar; sin embargo era lo suficientemente inteligente, centrada y considerada como para no salirse de su mapa conceptual de la clase. Saqué un diez en la prueba de acceso a la uni gracias a ella aunque en clase nunca subí del 6.
Lo que quiero decir es que si quieres que una clase funcione, o al menos en el mejor de los casos, aporte algo, no puedes ser tan expansivo, no puedes divagar sin parar tirando del hilo de tu conocimiento sin un límite, NO CUANDO ESTOY YO EN TU CLASE INTENTANDO ENCONTRAR "LA IDEA" EN UN MONTÓN DE MIERDA QUE ES TU EGO REVENTADO Y ESPARCIDO Y QUE HACE QUE TODO APESTE!

Por favor, vete a tu casa! Vete a tu puta casa!

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