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lunes, 19 de octubre de 2009

Operación cisterna


He pasado el día en un remolino de proto-conclusiones. Poca lucidez. Básicamente por llevar demasiado tiempo sentada, dibujando (100 dibujos en una semana, formato dinA3) y por la borrachera inconclusa de ayer. Y sigo sin pillarle el truco a los porros, me parecen de lo más mediocre, pero ese es otro tema que ahora, desde luego, no puedo exponer debidamente (tags: hippies, odio, evasión, aversión, estupidez).

Últimamente pienso mucho en eso de vivir/disfrutar el presente. Creo que es algo que debería hacer, porque cada vez se acerca más la ocasión de largarse de aquí y no me he puesto realmente a pensar en ello. Que se jodan todos y que luego sufran con mi ausencia, que sus vidas pierdan un poco más de sentido y que su evolución minimalista se paralice del todo (50% broma). El universo empieza a moverse. De repente me doy cuenta de que estoy en 2º de uni y parece que fue ayer cuando tenía 16 años y me seguía cagando en todo. Mi mundo es ligeramente más enorme que el de mis compañeros de rutina, tengo otra noción del espacio, el tiempo y la combinación de posibilidades. A veces me regocijo/pongo enferma al darme cuenta de que me estoy rallando por cuatro personas con las que me ha tocado coincidir en la vida y que en realidad no merecen más atención, que puedo no prestar atención a la gente, que que sean cercanos no quiere decir que sean importantes o significativos para mi. Que si las circunstancias fueran otras probablemente no les prestaría ninguna atención. Seamos fríos, sinceros, diseccionemos el pastel, la cosa es así, de no ser por las necesidades básicas de auto-conservación y aceptación social que algún hacker de matrix metió en mi disco duro las cosas funcionarían de otra forma.
Nadie tiene intención de mover el culo de aquí, nadie tiene intención de revolver un poco el universo, a nadie le interesa conocer otra gente y otros lugares con sus respectivas realidades... nadie, ninguna de las cuatro personas con las que me ha tocado coincidir en la vida/rutina.

Disfruto racionalizando las cosas hasta quitarles la mayor parte de su sentido, me gusta comprobar que todo en realidad es un invento que se puede destruír y/o deconstruír. No estoy pensando en lo mismo que tú ni tú y por eso nunca dejaré de ser una criatura resentida. Niño hiperactivo con mono de ritalin encerrado dentro de cuatro paredes.

Voy a dormir 4 horas, me gustaría seguir divagando, pero antes que mis delirios están mis obligaciones y mis notas medias. Soy una persona terrible, pero de repente siento una violenta fé en el progreso de mi filosofía.

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