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domingo, 22 de noviembre de 2009

cosas de la grasa


La gente se lo toma fatal cuando expreso mi preferencia por cuerpos femeninos (sobre todo jóvenes) en los que no abunda la grasa. Me toman por una especie de nazi de la estética. Lo cierto es que no me gustan las barrigas ni los traseros gordos, y son cosas que simplemente no puedo pasar por alto. Es como maniático y mental, pero una de las razones es que una barriga es señal evidente de que su portadora lleva una vida extremadamente sedentaria- lo cual en el caso de los hombres se aplica igualmente y me resulta igualmente poco atractivo; y la razón principal es que un cuerpo gordo me resulta más femenino y me recuerda a las venus paleolíticas, que representaban la fertilidad.
Me han dicho que si engordara estaría mas buena, en más de una ocasión. Pero yo sigo queriendo estar más delgada, no quiero ser una maldita venus paleolítica, sabes? Para qué? Para que tengan más donde agarrar? Pues no, tío, no.
Además, la grasa entorpece tu movilidad, te vuelves lenta y más indispuesta a huír o defenderte. Con un cuerpo gordo en la flor de la vida, biológicamente parece que solo estás diseñada para estar tirada entre cojines todo el invierno pariendo y criando enjendros en una cueva. Vale, me estoy poniendo grotesca, pero joder, son mis impresiones y es mi blog!

2 comentarios:

Raskolnikov dijo...

Yo todavía no he encontrado un ideal de belleza más que para mí mismo; sin llegar al límite de lo enfermizo o lo grotesco, disfruto tanto de la delgadez y los huesos marcados como de esa constitución que la gente define en los perfiles de interneC como "hay donde agarrar".

Jav Craig dijo...

Yo estoy segura de que en algún momento de mi vida me extirparé las glándulas mamarias ...