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sábado, 14 de noviembre de 2009

What The Pot...!

¡Qué asco! Esto parece un blog bohemio de mierda con tanto dibujito y confesiones estúpidas, aaaaargh. Odio que la gente saque fotos a la comida cuando se va de cena. En mi red social, tuenti, no hago más que ver millones de fotos de cenas y me espanto al ver el frenesí de la gente por inmortalizar momentos mediocrísimos como las cenas. Miles, millones de fotos de momentos en general estúpidos. Para qué malgastar espacio en la tarjeta de la cámara, en el ciberespacio, en mi retina? Aaaaah, por qué? por qué? sólo es una cena de gente (sub)normal y aburrida.

Tampoco entiendo ese afán por retratar "las pequeñas cosas" de la vida cotidiana: BASURA! Millones de fotos con necedades como pomos de puerta, iris de ojos, pies, la pata de un banco, una flor en un jarrón, farolas, paisajes urbanos aburridos ETC. Por dios, no es interesante! Es una mieeerdaa! Es una mierda porque se ha hecho demasiadas veces y porque es aburrido en sí y porque es vagancia creativa conformista pero pretenciosa! Además no puedo con esa tontería de "la importancia de las pequeñas cosas" ni con la gente a la que le fascinan. Las pequeñas cosas son eso, pequeñas, cómo van a ser más interesantes que las grandes cosas? Lo espectacular está en las grandes cosas, lo importante son las grandes cosas, lo fascinante son las grandes cosas! En qué piensa la gente cuando se pone a sacar fotos a las baldosas del suelo y a canicas de colores y a escribir sobre lo místicamente estupendo que es untar las tostadas en mantequilla por la mañana? Qué es, una manera de no pensar en lo importante y evadirse en munditos de fantasía insípidos e insustanciales de cuento infantil? Pues para eso mejor ir a la dreamachine HTML.

1 comentario:

Raskolnikov dijo...

Por puntos:

1. Me gusta Amelie, es guapa y tiene buen gusto estético, además de resultar originalilla cuando apareció, pero en la actualidad la cantidad de víctimas a las que ha hecho daño se cuentan por miles. Como ejemplo blogspot y la multitud de "chicas Amelie".

2. Desglosemos los gustos del estereotipo de "la chica Amelie": los pequeños detalles están bien como entremeses; quiero decir: te toca la lotería, y, de por medio, te tomas una copa de champán. O te vas de putas, te hartas de pastillas o yo qué sé. Como si quieres hundir las manos en lentejas, también vale. Da igual lo que sea. La cuestión es que hay que saber disfrutar de ambas cosas, sin caer en el punto 3:

3. En este se resume todo: pretenciosidad. Y de ello pecamos los amantes de los grandes, pequeños, medianos, inútiles, inexistentes y fantabulosos detalles de todas las clases habidas y por haber. Todos buscamos sentirnos diferentes y especiales, y Amelie y sus pequeños detalles son una manera más de intentarlo.

Yo, personalmente, me quedo con el existencialismo del todo a cien.