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lunes, 8 de febrero de 2010

El edificio

Soñé que eramos un grupo de niños y nos movíamos por un edificio enorme, algo antiguo, como un colegio o algo así. La cosa es que provocabamos derrumbes! Derrumbábamos partes de la estructura, a propósito, pero no sé por qué, sólo sé que yo intentaba no respirar muy profundamente para no inhalar el polvo, y acababa mareandome un poco. Recuerdo estar algo asustada e insegura, intentando fiarme de que el resto seguía manteniendo el control o algo parecido. Formaba parte de algún tipo de estrategia. Luego también recuerdo moverme sola por el edificio, encontrándome con gente conocida, niños o adolescentes. En un momento fui un niño y discutía con otro niño en un baño porque éste quería que me cayera desde un w.c quitandome una cuerda, y creo que acabábamos pegándonos. En otro momento estabamos en uno de los pisos superiores e ibamos a recibir las notas. Yo suspendía dos, y venía la profe de la uni de audiovisuales diciéndome en euskera que la de Lengua (asignatura y profe del colegio) le había dicho que cuando me dijera que iba a suspender audio, yo le diría que no me suspendiera, porque yo era Javiera, osea yo. (xDD) Yo me indignaba, me reventaba que usaran mi prepotencia infantil en mi contra de esa manera tan ridícula o algo. Y me iba, alteradísima. Y en los pasillos me cruzaba con Vivienne Westwood, y Johnny Rotten, que luego en realidad parecían Divine y John Waters y luego resulta que solo eran unos freaks disfrazados. Creo que seguí moviendome por el edificio y tal vez ahí era cuando me encontraba con unas del instituto, iban hablando de mil estupideces y no me hacían caso, yo respondí igual y seguí mi camino. Creo que lo siguiente era mi altercado de niño a niño en el baño. El sueño en general tenía una atmósfera psycho-creepy total, muy inquietante, pero parecía que sabía lidiar con ello. Creo que es una especie de gran metáfora subconsciente de mi juventud, esto es, fantasías con cargarse el colegio y con la alianza entre niños revueltos, el hecho de molestar a los profesores con comentarios ofensivos, apartarme de aquellos que me aburrían y no me aportaban nada, no dejar que cabrones ociosos malintencionados me fastidiaran y esa constante nube de oscuridad, incertidumbre y hostilidad, tan identificables con los años de colegio e instituto. Porque, si, han sido lo peor de mi vida, sigo odiando el colegio y sigo odiando el instituto y sigo odiando a los profesores y sigo odiando las clases y los edificios que las contienen. Sigo pensando que es algo completamente innecesario y sigo pensando que lo que hacen los hacen MAL. Tan putamente mal que resulta ofensivo. La diferencia con la universidad es que ahora puedes irte cuando te de la gana y drogarte para tomarte la incompetencia ajena con más humor.

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