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sábado, 19 de junio de 2010

En realidad esto está lleno de yonkis

No voy a negar que a veces caigo en actitudes arrogantes, pero al menos sé por qué lo hago. Conozco el motivo de mi soberbia y procuro que me afecte de manera superficial, no llegar a creerme mi propia arrogancia, tomarmelo siempre con algo de humor. No me la tomo realmente en serio, no creo que la merezca, o que tenga un derecho especial sobre ella, llegar a creer algo así sería el fin, la inmersión final en el patetismo. Sé que mi arrogancia está de algún modo justificada por frustraciones y cosas en las que mis expectativas para con la gente se ven frustradas, y me permito ser un poco arrogante, reírme un poco y ver el lado tragicómico del asunto, pero no me permito estancarme en eso. Hay gente estancada en la soberbia que cree que tiene algo que ver conmigo, que tenemos cosas en común y que por lo tanto debemos alimentarnos mutuamente de hipocresía autocomplaciente. Al final esa gente me perjudica, me hace estancarme también! Pierden su gracia muy pronto y no aportan nada. Y yo también les perjudico si contribuyo a su personalidad miserable y de algún modo u otro sientes que estás jodiendo karmas sin porponértelo. Entonces me vienen espasmos de sinceridad, violentos y amargos y sé que se ven raros desde el exterior, puede parecer que no se sabe a dónde quiero llegar. Los espasmos de sinceridad desatan dudas y algo de odio. Y después ya no sé que hacer. Si terminar de vomitarlo todo o esperar a que el personaje en cuestión se recupere del último espasmo. De todas formas parece que la verdad es algo que no se puede decir, realmente no quieren escuchar la verdad. El dilema que tengo es si realmente quiero ser tan sincera y por qué. Conozco las razones para no serlo: causas daño y te generas problemas, pero tampoco me siento una ordenadora del cosmos con la autoridad para ir quitando gelatinas de mentiras a los yonkis de la autocomplacencia.

1 comentario:

BLANCA ORAA MOYUA dijo...

Aunque te pueda parecer extraño me siento muy identificada con tu discurso.
Llevo tiempo intentando trabajar en mi humildad, me cuesta.