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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Grandísima!

Nuestro indeseable compañero me miró, a la espera de una invitación para compartir nuestra comida. De haber estado sola, hubiera logrado pegarse contra mi voluntad. Sin embargo, Clara tenía otros planes y reaccionó de manera decisiva. Se puso de pie con agilidad felina, enfrentó al hombre adoptando una actitud amenazadora y lo miró directamente a los ojos.
–¡Vete a la chingada, pendejo! -vociferó en español-. ¡Cómo te atreves a sentarte en nuestra mesa! ¡Mi sobrina no es ninguna pinche puta!
Su actitud emanaba tal fuerza y el tono de su voz era tan ofensivo que se paralizó toda la actividad en el lugar. Todos los ojos se clavaron en nuestra mesa. El hombre se encogió de manera tan lastimosa que sentí pena por él. Se escurrió de la silla y salió del restaurante casi reptando.
–Sé que has sido entrenada para dejar que los hombres te saquen ventaja por el simple hecho de ser hombres -comentó Clara una vez que se había vuelto a sentar-. Siempre has tratado con amabilidad a los hombres y te han chupado todo lo que tienes. ¡¿No sabías que los hombres se alimentan de la energía de las mujeres?!
Sentía demasiada vergüenza para discutir con ella. Percibía todas las miradas en el lugar fijas sobre mí.
–Dejas que te mangoneen porque les tienes lástima -prosiguió Clara-. En lo más recóndito de tu corazón ansías cuidar a un hombre, a cualquier hombre. Si ese idiota hubiera sido mujer, tú misma no hubieras permitido nunca que se sentara a nuestra mesa.
Taisha Abelar - Donde Cruzan Los Brujos

1 comentario:

BLANCA ORAA MOYUA dijo...

Ese libro es el que me permitió discernir mis errores en mi comportamiento con los hombres; ha sido quizás el libro mas importante que he leido en toda mi vida.
Estoy muy agradecida a taisha Abelar y a todas las brujas que conocí después porque ellas me han enseñado a respetarme.
Desde aquí agradezco a Noemí, que vive en Algorta, ya que fué ella quién me lo recomendó.
¡Esos gusanos de luz que permanecieron durante siete años en mi vajina!