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martes, 7 de diciembre de 2010

Tiranosaurio diogenesco


Llevo tres días sola en casa en avanzado estado de diogenización. Los dos primeros los pasé comiendo sopa con las persianas bajadas y metiéndome una sobredosis de internet (muy iluminadora, por cierto). He consumido un montón de información inútil sobre ésto y aquello (sobre todo de ésto, cuya explicación sería ésta) y me he sentido overwhelmeada por ésto. Hoy –al tercer día, como jesucristo– no me ha quedado más remedio que resucitar y salir a la calle porque tenía guitarra. Mi profe ha sido el único ser con el que he hablado en todas estas horas de aislamiento (junto a la dependienta de una tienda) así que lo único que he procesado recientemente son conversaciones guitarrísticas.

He estado a punto de deprimirme un par de veces, pero es normal, no conozco a nadie que soporte tanto aislamiento continuo sin trastornarse. Además, tengo que admitir que en el fondo me gusta someterme a estos procesos enloquecedores y poner a prueba mi resistencia/rendición a la psicopatía. Es un tira y afloja de lo más interesante, además tengo el control, joder, no como vosotros, putos sadomasoquistas aburridos.

Eso sí, como no estire voy a convertirme en un puto dinosaurio. Guitarra + PC = Tiranosaurio Rex. Bueno, con tanta pantalla ya parezco un marsupial con ojeras y un color de ojos raro. La mutación está asegurada.