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sábado, 1 de enero de 2011

La Quiromancia me asusta


El anillo de Venus (fig. 185) une a Saturno y Apolo (el dedo índice con el anular), es decir la fatalidad con la luz. Es señal de libertinaje, de ambición desmesurada y de falsedad. Si esta línea semicircular está interrumpida y formada por rayitas puestas unas al Iado de otras, es señal de pasiones excéntricas, de sodomía o, por lo menos, de gustos depravados.

Si el anillo es doble o triple, discontinuo y con una estrella puede significar amenaza de una enfermedad nerviosa muy grave, pasiones excéntricas o posibilidad de excesos sensuales.

Los autores más antiguos, de Cerasari a Prerio, estaban de acuerdo en atribuir a este signo los peores significados: era señal de predisposición a la lujuria desenfrenada y a excesos deshonestos; estudios sucesivos han permitido mitigar estos juicios. Podríamos decir que este signo anuncia realmente una superabundancia de energía que puede solicitar también la sensualidad; ahora bien, siempre por el don del libre arbitrio y de la fuerza de voluntad, también este exceso de vitalidad puede ser dominado, como pueden evitarse las desviaciones y perversiones que puede anunciar el anillo de Venus.


Tengo tres anillos discontinuos y dos estrellas. Soy un puto peligro, no?

1 comentario:

BLANCA ORAA MOYUA dijo...

Personalmente desconozco la interpretación de las rayas de la mano, pero yo tuve una experiencia en Katmandú que me impresionó bastante:
Un doctor ayurvédico indio, guapíiiiiiiisimo, me leyó la mano y no solo parecía que me conocía tanto como yo me conozco sino mucho más.
O sea, es un hecho que MI BILOGIA ES MI BIOGRAFIA.