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miércoles, 24 de agosto de 2011

Dilemas yonkis V

Cuando llegamos a casa era de día. Me senté un segundo en el sofá y comprendí lo crítico de mi estado. Mandé a mi amiga M. a dormir en mi habitación y yo me puse mi gorro de baño de rana y me metí a la ducha. Era un zombie, y como apenas me tenía en pie, me senté en la ducha y casi me quedo dormida. Cuando conseguí levantarme me di cuenta de que todo estaba lleno de sangre. No me asusté porque estaba demasiado groggy. Me había venido la regla. Lo mejor fue encontrarme la bañera llena de sangre al despertarme por la tarde. Iba tan off que ni siquiera se me había ocurrido limpiarlo. La resaca fue considerable, pero nada devastador, al principio, pero a medida que avanzaba la tarde una nube anímica se cernió sobre mi cabeza. Empezó como la clásica resaca de speed con depresión absurda, sentimientos de aprensión, taquicardias y sofocos. Pero había algo más. Me empecé a agobiar tanto que temí desmayarme y morir discretamente (que horror), así que fui a casa de mi amiga A. a por compañía y tranquilización. En su casa vomité hasta que solo salían chorros de bilis en violentas convulsiones. Que divertido tiene que ser que venga una amiga a visitarte solo para vomitar en tu baño y quejarse de su malestar.