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domingo, 1 de enero de 2012

Dentro de mis propósitos para el 2012 los más importantes son: ver más la tele y beber más (para achatar mi mente y espíritu y alcanzar la iluminación). Mucho me río de los budistas con su creencia de que teniendo deseos pequeños tendrás dolores pequeños, pero a veces tiendo horrores a esa postura 'zenil'.

Algo brutal de estos últimos meses ha sido que me he empezado a reír de todo, aunque me lo tome en serio. Por ejemplo, ahora podría estar al borde de un dilema amoroso, pero en lugar de agobiarme escucho a los pastelosos New Kids On The Block y me regodeo en lo ridículo del amor romántico y de mi propia situación. Últimamente creo situaciones para ir al extremo y luego lidiar con los hechos, pero necesito hechos, porque sin ellos no hay nada con qué lidiar que sea más real que las meras ideas personales (que acaban aburriendo). Con un porcentaje más bajo de moralidad y auto-restricción y uno más alto de ganas por experimentar la verdad muchas cosas se han movido de lugar. Aunque todavía hay que realizar más cambios, porque aún me asalta el remordimiento, la culpa y la preocupación por el karma, en el que he decidido no creer.

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