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martes, 21 de febrero de 2012

Al ayudante de médico le parecía todo aquello un sueño y una cosa extraordinaria, el suceso más extraño de toda su vida, pero un suceso impregnado de una vibración de vitalidad e interés humano que lo hacían apasionadamente absorbente.

Arthur Conan Doyle, Historias del Ring

miércoles, 15 de febrero de 2012

Total y aparentemente irreversible vuelta a la adolescencia escuchando punk-pop californiano y limitándome a romances de ficción. Por lo demás, todo bien, aunque tal vez me esté volviendo vigoréxica. Mi nuevo sueño es ser un doble de power ranger.

martes, 14 de febrero de 2012

Matar

Como no encuentro mi maldito diario de sueños, voy a escribirlo aquí antes de que se me olvide:

Hacía una pequeña fiesta en casa e invitaba a algunas de las chicas del museo (por alguna razón con las que menos me llevo) y gente de la uni (ídem). De pronto, E. me decía "Javiera, he estado haciendo cuentas y me falta dinero del bolso", y yo enfervorizada le decía "¿Pero que te crees? Que te voy a invitar a mi casa para sacarte dinero del bolso?! No me jodas!" y a lo largo de la noche la cosa se iba poniendo más y más tensa y acababa echándolos a todos a la calle, o algo así. Luego ibamos en una especie de tren, y el tema seguía, y no sé muy bien como la atacaba y le arrancaba la piel a tiras, o algo le hacía que la dejaba hecha mierda, y le daba una patada empujándola fuera del tren en marcha, y luego a otra amiga suya. Cuando miraba hacia atrás las veía a las dos convalecientes en el suelo, una abrazando a la que peor estaba. Entonces luego caía "He matado a alguien", y sentía esa sensación de haber violado alguna elevada regla humana y que me castigarían por ello. Era parecido al sueño en el que matábamos a una tía de chubasquero amarillo y la tirabamos a un lago.

jueves, 9 de febrero de 2012


La excentricidad no es, como se suele pensar, una forma de locura. Habitualmente es una clase de orgullo inocente, tanto el genio como el aristócrata a menudo son recordados como excéntricos porque ambos actúan sin temor y no son influenciados por las opiniones y los caprichos de la muchedumbre.

Edith Sitwell