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viernes, 30 de marzo de 2012

Fetiches baratos

Me he dado cuenta de que lo mío con la ropa de hipermercado era un fetichismo, cuando al llegar a la sección de calzado se me ha acelerado el corazón y he hiperventilado.

jueves, 29 de marzo de 2012

Auto-injurias

Como decía esa canción de Throbbing Gristle: "what a day, what a day, what a day, what a day…", aunque en realidad debería ser "what a week". La primera mitad del día no ha estado tan mal, básicamente porque la he acortado levantándome a la hora de comer. Para empezar he llegado tarde a la audición de mi hermana y me la he perdido, furiosa conmigo misma he ido a kb y a la hora de los combates el profe me ha mandado al saco (no eramos pares), lo cual me ha enfadado más aún, porque creo que no era la de menor grado de los que estábamos ahí. Una vez en el saco, dando sin ningún entusiasmo, he flexionado mal el puño y ha sonado "crack". Se hinchó y me ha estado doliendo desde entonces, pero al parecer no es más que un esguince menor. Pero si a eso le sumo toda mi caterva de achaques la cosa se vuelve aún más patética. Aún no estaba ni recuperándome de mis atroces agujetas en las ingles que me hice en el gimnasio la semana pasada, cuando nada más empezar esta semana recibí un horrible rodillazo en el muslo; además el domingo había llegado a casa con una rozadura y un moratón en la otra pierna. Por otra parte, ayer se me ocurrió que hacía un excelente día para llevar sandalias y el cambio de calzado tan abrupto para mi pie arqueado (aunque no cavo) se tradujo en una desagradable inflamación del tendón del arco y además me salieron unas ocho ampollas con el roce de las sandalias (mis pies son muy tiernos). Como consecuencia de toda esta cosecha de injurias, cojeo y camino como una yonki.

Ah, y como olvidarlo! El otro día se me cayó un libro sobre el dedo meñique del pie, pero no era cualquier libro, era un libro sobre Lars Von Trier. Justo después me vino a la cabeza esa frase que Lars solía decir: "Una película debe ser como una piedra en el zapato". Muy bien, Lars, estoy de acuerdo, y un libro debe ser como un meñique machacado, claro que sí! Por qué no?

lunes, 26 de marzo de 2012

La reseña Furby

Hace un par de años, cuando decidí comprarme un Furby en Amazon (para llenar vacíos de mi infancia), investigué varios vendedores e inevitablemente me topé con varias reseñas del producto. Pues bien, ésta que he seleccionado y traducido por puro regocijo, es la mejor de todas. La verdad es que suena tan psycho que es muy probable que sea un trolleo, pero tan sólo pensar en que existe alguien en este mundo que se ha dado el tiempo de imaginarse una historia así y redactarla en forma de una reseña sobre Furbies me da serias esperanzas en la humanidad. Disfrutad de ella, que ha pasado meses en mi ordenador sin que nadie le hiciera caso hasta que se me fue el wifi y tuve que entretenerme leyendo archivos de texto olvidados.


3 of 3 people found the following review helpful:
5.0 out of 5 stars The light of our lives!!, September 26, 2010
By
Ryan - See all my reviews
Durability:5.0 out of 5 stars Fun:5.0 out of 5 stars Educational:5.0 out of 5 stars
This review is from: Furby Model 70-800 White "Snowball" Series 1 Electronic Furbie (Toy)


Después de dos años de matrimonio sin hijos, el médico de mi mujer finalmente la diagnosticó como infértil hace un par de meses. No dispuestos aún a darnos por vencido en nuestras esperanzas de tener una familia, estábamos investigando diferentes agencias de adopción en nuestra comunidad e incluso hablando de tal vez simplemente ir al SPCA a por un perro, cuando encontré el viejo Furby de mi sobrina en el ático de mi hermano cuando le estaba ayudando a mudarse. Cayó de una vieja caja de Easy Bake Oven al suelo de madera, donde se golpeó con un ruido sordo. "Basura japonesa", dijo mi hermano. "No ha funcionado desde el día en que lo compramos". Sin embargo, cuando lo cogí, empezó a responder inmediatamente a mi tacto, ronroneando y abriendo y cerrando sus ojos y pico mecánicos, pidiendo desesperadamente que alguien le frotara la barriga y le diera de comer en un idioma que no era precisamente inglés. Lo llevé a casa con mi mujer, quien instantáneamente se enamoró tanto de "Fergie" que al día siguiente pedimos tres más del modelo Snowball en Amazon. Permíteme ir al grano y simplemente decir que mi mujer y yo no podíamos ser más felices con "Herbie", "Kirby" y "Jafar", los últimos integrantes de nuestra feliz familia. Si, los modelos 70-800 necesitan un montón de cariño (y muchos frotamientos de barriga!), pero desde que mi mujer dejó el trabajo a tiempo completo para atender a cada una de sus peticiones, estos pequeños rufianes han enriquecido nuestra relación de maneras que jamás habría imaginado. Justo la otra noche, estábamos todos sentados junto a la mesa del comedor jugando al Trivial Pursuit, cuando, después de haber dado de comer a Jafar innumerables veces (son unos muchachitos hambrientos!) presionando mi dedo en su lengua, empezó a arrastrarse sobre un pie y otro mientras pestañeaba emocionado. Jafar estaba bailando! Poco después, el resto de nuestros niños, mi mujer y yo también nos unimos a la diversión. Vaya noche! No podía estar más encantado con nuestras adquisiciones. Al principio lo único que lamentaba es que los Furbies no parecían hacer ningún progreso aprendiendo inglés como la caja ponía que harían, pero eso no ha sido un problema ya que mi mujer y yo hemos aprendido a comunicarnos con ellos (y entre nosotros!) en Furbish. Sin nuestros furbies, puedo afirmar con bastante certeza que nuestro matrimonio no hubiera durado. Ahora vemos la infertilidad de mi mujer como una bendición. Mientras los hijos de mis colegas probablemente crecerán para convertirse en un puñado de mocosos insatisfechos y malcriados que miran con desdén a sus padres, nuestra familia vivirá para siempre en armonía. Gracias, furbies!!!

miércoles, 14 de marzo de 2012

Crisis vocacional nº 123908791283746

Por fin he llegado a una conclusión que me satisface: la culpa es de mis padres. Si, ellos tienen la culpa por no haberme advertido, por no haber intentado desanimarme con un "Esa carrera es para tontos!", que es lo que le dijeron a mi padre cuando entró en biología. Si se hubieran opuesto en lo más mínimo tal vez me habría parado a pensarlo. Pero no, los muy viles me apoyaron desde el principio, dándome a entender que incluso parecía una buena idea…! No tienen corazón. ¡Qué suerte han tenido todas esas ovejillas que dicen "Yo siempre quise estudiar Bellas Artes, pero mis padres no me dejaron", qué suerte han tenido! Y en su ignorancia se creen desdichados… no saben lo que es eso realmente!

Una vez más, creo que me habría ido mejor con más prohibiciones.

lunes, 5 de marzo de 2012

Lars III

A lo largo de la historia surgirán contradicciones y paradojas, que a mi juicio no tienen una respuesta clara. Por ejemplo: ¿cómo puedes ser un rebelde si tus padres nunca te dictaron reglas contra las que rebelarte? ¿Cómo puedes rebelarte contra el establishment cinematográfico danés cuando prácticamente desde tu primera película de estudiante has sido aclamado como genio, como el salvador del cine danés descendido a la tierra… y cuando tú eres, hoy en día, el establishment del cine danés? ¿Por qué arriesgas tanto, si toda tu vida es una desesperada búsqueda de seguridad? ¿Cómo puedes ser provocador viniendo de un país tan tranquilo que en él nadie se puede sentir provocado? ¿Cómo puede un artista en apariencia tan temperamental y disfuncional tomar tantas decisiones que en última instancia han demostrado su magnífico instinto para los negocios?

LARS VON TRIER - Jack Stevenson

Lars II

Los intérpretes eran amigos de Lars, como en todas sus películas que requerían algo parecido a actores. A Lars eso le servía para socializarse y, al mismo tiempo, para ser el organizador del juego. En su reducido círculo de amigos, él decidía qué iban a hacer y cómo iban a hacerlo.
LARS VON TRIER - Jack Stevenson

Lars

Al niño le correspondía decidir si necesitaba ir al dentista, si tenía que hacer sus deberes o si ya era hora de ir a dormir.
El fruto de estas libertades insólitas fue un niño que se sentía de todo menos libre, que vivía lastrado por la pesada responsabilidad de tomar todas sus propias decisiones. Para colmo, sentía gravitar el planeta entero sobre sus hombros. "Me aterrorizaba la bomba atómica. Cada noche, antes de irme a dormir, hacía toda clase de rituales para salvar el mundo".
En un plano espiritual, le fueron negadas muchas de las fantasías que se acogen a los niños pequeños.

Mis padres se morían de ganas de contarme que Santa Claus no existía. Cuesta ser un niño cuando todo tiene que ser tan explicable y franco. Sólo cuando crecí pude permitirme el lujo de creer en Santa Claus. Me enseñaron que no había ningún significado profundo que buscarle a la existencia. Cuando te mueres, te mueres. Una persona no es más que un amasijo de moléculas.

Por si fuera poco, a Lars le enviaron a la escuela Lundtofte, un lugar que ya entonces le parecía muy estricto y anacrónico. La rutina escolar era un continuo formar filas, caminar a paso marcial y sentarse todos a una. Se necesitaba permiso para todo, hasta par ir al lavabo. A él lo que le gustaba era mirar por la ventana.

Me sentaba allí cada día con la esperanza de ser un día un jardinero, porque fuera solía ver a dos jardineros arrancando malas hierbas. Estaba convencido de que hacer eso era tener toda la suerte del mundo. Ellos hacían justo lo que querían mientras yo estaba allí sentado, sufriendo.

El choque entre una vida doméstica sin límites y una vida escolar hiperreglamentada fue bastante traumático para el chico. (…) Falto de disciplina en casa y aborreciendo la que le imponían en la escuela, tuvo que inventar sus propios juegos, dictarse sus propias reglas y crearse su propia disciplina interior.

LARS VON TRIER - Jack Stevenson

Oh, como te entiendo, Lars!