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jueves, 29 de marzo de 2012

Auto-injurias

Como decía esa canción de Throbbing Gristle: "what a day, what a day, what a day, what a day…", aunque en realidad debería ser "what a week". La primera mitad del día no ha estado tan mal, básicamente porque la he acortado levantándome a la hora de comer. Para empezar he llegado tarde a la audición de mi hermana y me la he perdido, furiosa conmigo misma he ido a kb y a la hora de los combates el profe me ha mandado al saco (no eramos pares), lo cual me ha enfadado más aún, porque creo que no era la de menor grado de los que estábamos ahí. Una vez en el saco, dando sin ningún entusiasmo, he flexionado mal el puño y ha sonado "crack". Se hinchó y me ha estado doliendo desde entonces, pero al parecer no es más que un esguince menor. Pero si a eso le sumo toda mi caterva de achaques la cosa se vuelve aún más patética. Aún no estaba ni recuperándome de mis atroces agujetas en las ingles que me hice en el gimnasio la semana pasada, cuando nada más empezar esta semana recibí un horrible rodillazo en el muslo; además el domingo había llegado a casa con una rozadura y un moratón en la otra pierna. Por otra parte, ayer se me ocurrió que hacía un excelente día para llevar sandalias y el cambio de calzado tan abrupto para mi pie arqueado (aunque no cavo) se tradujo en una desagradable inflamación del tendón del arco y además me salieron unas ocho ampollas con el roce de las sandalias (mis pies son muy tiernos). Como consecuencia de toda esta cosecha de injurias, cojeo y camino como una yonki.

Ah, y como olvidarlo! El otro día se me cayó un libro sobre el dedo meñique del pie, pero no era cualquier libro, era un libro sobre Lars Von Trier. Justo después me vino a la cabeza esa frase que Lars solía decir: "Una película debe ser como una piedra en el zapato". Muy bien, Lars, estoy de acuerdo, y un libro debe ser como un meñique machacado, claro que sí! Por qué no?

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