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lunes, 2 de abril de 2012

Beneficios de ordenar la habitación

Mi madre ha llegado al extremo de ofrecerme dinero para que ordene mi pocil... quiero decir, mi habitación. He tenido que enfrentarme al polvo más dañino al sumergirme en cerros de folios no identificados, pero finalmente todo este sufrimiento alérgico ha tenido su recompensa. Entre muchos textos, trabajos y programas de clase más o menos (in)útiles, he encontrado los guiones que escribieron algunas de mis compañeras de rodaje para el corto que tuvimos que hacer para una asignatura de cine. La verdad es que no los recordaba así de penosamente ridículos. He estado leyéndoles algunos trozos a mis viejos y nos hemos partido en dos de la puta risa. Es algo increíble, de verdad. El primero que se propuso estaba muy bien redactado y estructurado técnicamente, pero era terriblemente aburrido y random. Se rechazó (bien!). El segundo estaba bastante mal escrito, con faltas de ortografía, laísmos, diálogos forzados y vomitivos con expresiones pueblerinas (inconscientes de su pueblerinidad) que erizaban los pelos de cualquier nuca, y además estaba escrito como si dispusiéramos de un equipo de productora hollywoodiense, pensado casi para grúas, lluvia artificial, múltiples cámaras… en fin, un auténtico chiste que no había por donde coger. Tampoco fue elegido (doble bien!). Y por último estaba el tercer guión. El mejor y peor a la vez. Era el peor porque estaba escrito a mano, con más faltas de ortografía y con más expresiones pueblerinas deplorables aún que el anterior. Sin embargo había algo de visceral, crudo y honesto en ese guión (y en la persona que lo escribió, a la que en su día nombré "Nuestra Señora de la Excitación"). Aunque lejos estaba de ser original, esa patética y utópica aspiración a la profesionalidad del guión anterior estaba mejor camuflada (si es que realmente existía) y la trama en sí (prostitución, asesinatos, ajustes de cuentas, mafia) parecía ajustarse perfectamente al gusto personal de nuestro profesor. Además, no era técnicamente imposible de realizar. Creo que dirigí gran parte de mi voluntad a que éste fuera el guión elegido. No sé si en realidad lo hacía para joder, pero bueno. Oye, qué estoy haciendo? No quería contar toda la historia del rodaje, sólo señalar que soy una hija de puta malvada e hipócrita que se ríe sin piedad de la gente poco cultivada y sin talento que transcurre su existencia completamente inconsciente de su condición!

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